EREMITORIO VOCACIONAL "VIRTUAL"

FRAY CARMELITO  y  FRAY LEOPOLDO

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Este proyecto de Eremitorio Vocacional "Fray Carmelito" fue aprobado por los Hermanos Menores Capuchinos, de la Provincia de Valencia, en su XXXIII Capítulo Provincial, el 6 de abril de 2005, miércoles, a las 18,14 h., con la siguiente propuesta capitular: "Créese el eremitorio vocacional "Fray Carmelito", según el proyecto presentado".  ¡Muchas gracias a todos los hermanos!

 

 

 

 

 

 

 

 

Eremitorio Vocacional

"Fray Carmelito"

 

 

 

 

 

 

 

PRESENTACIÓN A LOS HERMANOS

 

 

Antes de entrar en la exposición detallada de esta nueva experiencia para el nuevo trienio, me gustaría hacer una breve presentación de tres ideas fundamentales a la hora de dar a conocer dicho proyecto:

 

1º.        Este proyecto es para realizarlo en la Provincia, es decir, esta nueva experiencia es para vivirla desde, por y para la Provincia. No quiero desligarme, ni apartarme de ella. No quiero montar algo separado de nuestra vida provincial. Solamente os propongo una nueva fraternidad en la Provincia, pero siempre unidos y dentro de la vida y actividad de la misma, y bajo la autoridad de los Superiores. Y, lógicamente, está abierta a todos los hermanos de la Orden que deseen conocerla y/o vivir en ella.

 

2º.        Esta nueva experiencia no significa que yo deje de trabajar en Pastoral Juvenil y Vocacional y en la Formación, sino todo lo contrario. Deseo trabajar y/o colaborar en ellas de otra forma, de una manera tal vez más profunda y espiritual, dedicando todo mi tiempo e interés a ellas. Creo que ha llegado la hora de dar paso a las nuevas generaciones de hermanos con ideas nuevas y con mayor capacidad para llegar a los jóvenes de hoy. Yo seguiré trabajando en lo vocacional, estando siempre a su disposición para lo que me puedan pedir.

 

3º.        Esta nueva experiencia para el nuevo trienio esta abierta a todas las sugerencias y correcciones de los hermanos, especialmente de aquellos que estarían dispuestos a vivirla personalmente. Sólo se requiere un deseo de vida fraterna, de intensa oración y de interés por las vocaciones, aportando cada uno lo que pueda y sepa. Este esquema es sólo una presentación de una idea que para ser conocida es necesario que se escriba y se lea, para poder luego hablar, reflexionar y orar. No es algo definitivo, ni cerrado.

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Estoy convencido de que “Dios tiene su tiempo y su calendario”, y normalmente  no coincide con el nuestro. Dios hace todo “cuando quiere, como quiere y con quien quiere”, pues es Omnipotente y Misericordioso.

Todo empezó en el “IX Encuentro de Superiores Locales de la CIC”, Manresa, con el lema “La fraternidad, comunidad de hombres en conversión”. El último día, el 20-X-2000, el Hno. Rufino María Grández, presentó su ponencia: “Fraternidades de oración en la Orden”. Y fue luego, en el diálogo, cuando me vino la idea de unir la fraternidad orante con la pastoral vocacional, cosa que sugerí a la asamblea, pero sin más eco. Tengo que reconocer que desde aquel momento algo comenzó a cambiar en mí. Yo, siempre he sentido una atracción especial por la vida de oración (1976) y por la pastoral vocacional (1978). Pero nunca pensé, ni imaginé, que un día el Señor pudiera ofrecerme la idea de unir ambas cosas en una “fraternidad de oración vocacional”. Creo que sólo a Dios se le podía ocurrir semejante propuesta, y más aún conociendo mis propias limitaciones y mis pecados. Pero, poco a poco, se fue haciendo la luz y la paz, y madurando esta opción y compromiso. Y, finalmente, surgió el alma y la vida de todo este proyecto: Fray Carmelito de la Punta. Así nació la idea del Eremitorio Vocacional “Fray Carmelito”. De ella es conocedor el Hno. Domingo Año, Ministro Provincial, desde la Visita Pastoral a la fraternidad de La Magdalena, el 15 de marzo del 2001. Ahora sólo que meda poner, fraternalmente, bajo la autoridad y el discernimiento de mis Superiores y de la Provincia esta nueva experiencia para el nuevo trienio.

 

 “Cualquier género de apostolado, aunque sea de propia iniciativa, ejérzanlo los hermanos con ánimo pronto bajo la obediencia de la autoridad”. (Const. 146,1)

 

“El trabajo de cada uno de los hermanos sea expresión de toda la fraternidad. Cada uno consagre plena y gozosamente sus energías según el talento que Dios le ha dado y conforme la edad y salud, teniendo en cuenta las necesidades de la fraternidad”. (Const. 76,2)

 

“ Por ser el grupo de hermanos, como tal, el que participa de la misión de  Jesús, todas las iniciativas apostólicas deberán ser promovidas y coordinadas desde la fraternidad. Esto significa: 1) Que las iniciativas apostólicas, aunque sean individuales, deberán ser discernidas y aprobadas por la fraternidad local y provincial, mediante los medios señalados en las Constituciones y la Legislación Provincial. 2) Que su ejercicio debe pasar por el discernimien­to de la fraternidad local o provincial. 3) Que el individuo o la Provincia los deben aceptar y vivir como ejercicios en su nombre y en comunión con la fraternidad local o provincial. 4) Que deben responder a las necesidades apostólicas de la fraternidad local o provincial.” (LP Cap. IX. Introducción)

 

Presentaré este proyecto  respondiendo a tres preguntas fundamentales: Qué es, por qué, y cómo del eremitorio vocacional. Pero antes deseo plantear una premisa o condición imprescindible:

 

Los hermanos de la fraternidad serán propuestos directa y exclusivamente por los Superiores con el fin de evitar el peligro de la autoelección entre “amigos o afines”. Pues esto ha sido causa, en ocasiones, del fracaso de experiencias fraternas. Lo ideal sería una fraternidad de 3 ó 4 hermanos, pero estoy dispuesto a empezar solo, aunque dependiendo de una fraternidad.

 

  

1.         QUÉ ES EL EREMITORIO VOCACIONAL “FRAY CARMELITO”

 

Es una fraternidad de Hermanos Menores Capuchinos que se proponen vivir una experiencia de profunda e intensa vida de oración en clave vocacional.

“La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. (Mt. 9, 37-38)

 

Dicha fraternidad tiene una función muy específica dentro de la Provincia y que constituye su objetivo fundamental: Orar por las vocaciones y acompañar las vocaciones, pues es sabido que en todo proceso vocacional la oración es el principio y el fin del mismo. De ahí el extraordinario servicio vocacional que puede suponer el crear un clima orante y de acompañamiento fraterno en el que los hermanos puedan profundizar en su propia vocación y los jóvenes que la buscan puedan discernir la llamada que Dios les hace.

 

El estilo de vida de esta fraternidad eremítica se toma del espíritu del Reglamento para los eremitorios (Rer) de San Francisco, aunque lógicamente tiene que actualizarse y vivirse como un servicio vocacional:

1  Aquellos que quieren permanecer retirados en los eremitorios sean tres hermanos o, a los más, cuatro. Dos de ellos sean madres y tengan dos hijos o, al menos, uno.

2  Estos dos, que hacen de madres, lleven la vida de Marta y los dos hijos lleven la vida de María (cf. Lc 10, 38-42). Y tengan un recinto, en el cual cada uno tendrá su celdita donde orar y dormir.

3  Recen siempre las completas del día después de la puesta del sol, y (a partir de esa hora) procuren guardar silencio.

4  Y recen sus horas. Y, al levantarse por la mañana, lo primero busquen el reino de Dios y su justicia (Lc 12, 31). Y recen prima a la hora conveniente.

5  Después de tercia rompan el silencio y puedan hablar con sus madres e ir a ellas. Y, cuando les agrade, puedan pedirles limosna por amor del Señor Dios, como pobres pequeñuelos.

6  Después recen sexta y nona, y recen vísperas a la hora conveniente.

7  Y en el recinto donde moran no permitan entrar a ninguna persona ni coman en él.

8  Los hermanos que son madres procuren mantenerse lejos de toda persona y, conforme a lo dispuesto por su ministro, protejan a sus hijos de la gente, de tal forma que nadie pueda hablar con ellos.

9  Y los hijos no hablen con persona alguna, si no es con sus madres y con su ministro y custodio, cuando éste tuviera a bien visitarlos con la bendición de Dios.

10  Pero los hijos han de asumir de tiempo en tiempo el oficio de madres, alternando por turno según les haya parecido bien disponer.

              Procuren cumplir todo lo arriba dicho con exactitud y cuidado.”

 

No solamente para Francisco era fundamental la oración, sino también para nosotros los Capuchinos, especialmente en la dimensión contemplativa, llegándola a poner como una característica de nuestra identidad vocacional.


 

“Siguiendo sus huellas (Francisco), esforcémonos en dar prioridad a la vida de oración, principalmente la contemplativa;...”  (Const. 4,3)

 

Como ya indiqué anteriormente, esta dimensión contemplativa en un eremitorio necesita una adecuada actualización y proyección. Veamos un texto ilustrativo de nuestra Legislación Provincial (LP):

“Para acoger en nuestro corazón lo absoluto de Dios, su soberanía y gratuidad es necesario redescubrir de nuevo la prioridad del espíritu de oración en nuestra vida, al cual espíritu todas las demás cosas deben servir y sin el cual no podemos ser ni verdaderos hermanos ni verdaderos pobres. La oración es la maestra espiritual de los hermanos. Por tanto, el espíritu de oración ha de animar y vitalizar toda nuestra vida de trabajo, relaciones humanas y apostolados. En el centro de la Fraternidad ha de estar la oración, y hemos de organizar toda nuestra vida personal y comunitaria de modo que esta dimensión orante sea compromiso fundamental de toda nuestra existencia.  La herencia espiritual que nos dejaron nuestros antepasados nos compromete a retomar la contemplación como una de las características de nuestra identidad. Sin embargo, difícilmente llegaremos a una oración contemplativa propiamente dicha, si antes no cultivamos una actitud contemplativa frente a la vida. Contemplar la vida y la historia es mirarlas con respeto y sin afán alguno de dominio o sometimiento, porque las descubrimos habitadas por la presencia del Dios comunitario, que se nos manifiesta calladamente desde ella. La fidelidad a esta presencia amorosa se convierte en un reto que demanda nuestra presencia humilde para llegar al encuentro decisivo y necesario de la oración. Sin embargo, es preciso que esto se plasme en una realidad concreta, de modo que toda la jornada quede consagrada por la alabanza y escucha de Dios.”  (LP, Cap. III, Introducción)

 

 

 

 

2.         POR QUÉ EL EREMITORIO VOCACIONAL “FRAY CARMELITO”

 

Responderé a esta pregunta desde dos puntos de vista: el porqué de eremitorio y el porqué de vocacional.

 

 

2.1.  POR QUÉ UN EREMITORIO

 

Como ya hemos visto antes, desde tiempo de San Francisco, la experiencia eremítica es una posibilidad dentro de nuestra vida franciscana. Pero también aparece en numerosos documentos capuchinos en donde se valora y anima la creación de fraternidades dedicadas fundamentalmente a orar y ofrecer un ambiente orante a los hermanos. Veamos algunos de los documentos más significativos.

 

En las Constituciones de 1990, en el número 56,  se habla de la utilidad de promover fraternidades de retiro y de contemplación dejando abierto el estilo según Dios inspire:

56, 1 Toda fraternidad debe ser verdaderamente una fraternidad orante. Para ello es útil promover, según la multiforme gracia de Dios, tanto en las provincias como en las regiones, fraternidades de retiro y de contemplación, en las que los hermanos puedan dedicarse durante algún tiempo al espíritu y a la vida de oración, conforme Dios les inspire.

2 Estos hermanos, en comunión con la fraternidad provincial, recuerden lo que escribió san Francisco para los que quieren vivir religiosamente en los eremitorios.

3 Al Capítulo provincial o a las Conferencias de superiores mayores corresponderá decidir sobre la oportunidad de tales fraternidades y dar normas para su régimen.”

 

El Primer Consejo Plenario Orden (Quito 1971), en el número 39, recomienda encarecidamente las fraternidades contemplativas:

39  Puesto que, conforme a los números 12, 40 y 155 de las Constituciones, los hermanos han de procurar unir siempre la oración y el trabajo, y para que les sea posible acogerse a una casa de retiro según la mente de las Constituciones, número 42, el Consejo Plenario recomienda además encarecidamente que haya fraternidades contemplativas en las que los hermanos puedan entregarse exclusivamente a la intimidad con el Señor todo el tiempo que a ellos les pareciere necesario en el Señor.”

 

El Segundo Consejo Plenario Orden (Taize 1973), en el número 25, resalta la utilidad de las fraternidades contemplativas y recoge incluso el éxito de algunas:

25  Toda fraternidad ha de ser de verdad fraternidad orante. Para mejor lograrlo es útil promover las fraternidades de retiro y de contemplación, siempre que se haga con criterios sanos. Es lo que ya se está llevando a cabo con éxito en algunas provincias (De religiosa habitationes in eremo; Const. 62; C.P.O. Quito, II B, 20)”

 

El Quinto Consejo Plenario Orden (Garibaldi 1986), en los números 4 y 11, habla del nuevo eremitismo y de la necesidad de promoverlo:

4 ...Constatamos con gozo el surgimiento de muchas formas nuevas, que se esfuerzan por responder a la exigencia del hombre hacia la Trascendencia: desierto y centros de espiritualidad, nuevo eremitismo, apertura de los laicos a la vida contemplativa...”

11  Es necesario promover casas de oración y eremitorios para animar nuestra vida contemplativa (Const. 56,1) y para ayudar a quienes se encaminan hacia una contemplación adaptada a las diversas condiciones.” 

 

El Séptimo Consejo Plenario Orden (Asís 2004), en el número 31, habla de la formación para la contemplación:

31. Ya que el camino de la minoridad no es un camino natural que se elige espontáneamente, las fraternidades y los hermanos necesitan una formación permanente para adquirir y mantener un espíritu de servicio y de minoridad, que se nutre de la oración y de la contemplación. Es esencial desarrollar una mirada contemplativa, especialmente a través del ejercicio comunitario de la oración silenciosa.

El camino de los primeros capuchinos hacia la periferia fue también el camino hacia la contemplación y el silencio abierto al mundo. El hermano menor es el que contempla sobre todo a un Dios que se hace menor en el pesebre, en la cruz y en la Eucaristía; y que jamás pierde de vista a las hermanas y hermanos – sobre todo a los más pobres – y a toda la creación.

El eremitorio, que para los primeros capuchinos siempre se situaba en los confines de la ciudad, no es el lugar para desviar la mirada, sino para tener una visión más amplia de la realidad, contemplada a partir de Dios y desde los pobres.

Por tanto, deseamos promover una contemplación franciscano-capuchina:

• que, siguiendo la tradición de Francisco, contemple la minoridad de Dios como paradigma pedagógico en la evangelización;

• que surja de la realidad y nos lleve a la acción (amor compasivo y compasión internacional);
• que en vez de hablar, sea el lugar donde escuchar a Dios en el Evangelio y en los pobres.

Por eso actuemos de modo que:

• la animación de la formación permanente ayude humildemente a reconocer la necesidad de aprender de nuevo el camino de la contemplación;

• cada Conferencia de la Orden cree un espacio para el conocimiento, la práctica y el amor por la contemplación franciscana;

• en el capítulo local se hable sobre el uso del tiempo y de las actividades que puedan eliminarse para tener el tiempo necesario para la oración contemplativa;

• según nuestra tradición, se prefiera la meditación sobre los misterios de la encarnación y de la cruz.

• las experiencias eremíticas no han de reforzar en nosotros un estilo de vida monástica, sino que sean sobre todo un caminar hacia la mirada contemplativa en medio del mundo.”

 

Y finalmente, aunque sea de menor rango legislativo, pero más cercano a nosotros, tenemos  en nuestra Legislación Provincial, en el número 25,2, la petición de una fraternidad contemplativa:

25,2  Destínese una casa de la Provincia para una Fraternidad predominantemente contemplativa y que pueda servir también de retiro espiritual para todos los hermanos”

 

     

        

  

 2.2.  POR QUÉ  VOCACIONAL

 

También aquí tomaré como fundamento algunos textos legislativos, que resaltan la importancia de la oración en el tema vocacional.

 

Las Constituciones de 1990, en el número 16,3, nos presentan la oración como uno de los medios para discernir y fomentar vocaciones:

16,3   Teniendo presente la preocupación de san Francisco al ver cómo crecía su primitiva fraternidad, todos los hermanos, y en primer lugar los ministros y cada una de las fraternidades, pongan sumo esmero en discernir y fomentar las verdaderas vocaciones, principalmente con el ejemplo de su vida, con la oración y con la palabra.”

 

En las Orientaciones Generales de Pastoral Vocacional podemos leer también aspectos referidos a la relación vital entre oración y vocación.

 

A nivel de Pastoral Vocacional “Ad intra” leemos en el número 25 lo siguiente:

“25.  Revitalizar la propia vocación. Todo hermano está personalmente llamado a asumir múltiples tareas para revitalizar su propia vocación. Esto se realiza especialmente mediante la oración, la confrontación con la Palabra de Dios, la profundización de la vida fraterna, la formación permanente y el apostolado, potenciando las propias capacidades y dotes personales.

 

Y a nivel de Pastoral Vocacional “Ad extra” leemos varios números muy significativos:

 

1º  Referido al Acompañamiento Vocacional, el joven tiene que ser:

45 (...)  Religioso-Orante. La persona acompañada debe estar cada vez más convencida de que sólo a través de una experiencia religiosa -sobre todo en la oración- es posible percibir y discernir la voluntad de Dios y responder auténticamente a su llamada. Por lo tanto, tiene que caer en la cuenta de que es Dios mismo el primero y más importante acompañamiento vocacional.

 

2º   Acerca de los medios espirituales de Discernimiento Vocacional:

 

54 (...)   “La oración, fuerza indispensable y privilegiada, está en el origen de todo discernimiento vocacional. Solamente en la experiencia de Dios se puede descubrir y responder a la llamada. Las formas más significativas pueden ser: la liturgia, la Palabra de Dios, los sacramentos, la “lectio divina”, las vigilias, etc.”

 

3º  Sobre la Praxis de Pastoral Vocacional con los jóvenes cercanos:

58 (...)   “Escuela de oración - “Lectio divina”. Conscientes y convencidos de que la oración es la base de todas las vocaciones, formemos sólidamente a los jóvenes en la oración como doctrina, como práctica y como vida. En efecto, sobre todo en la oración se descubre la llamada de Dios. Oremos e invitemos a orar según el método de la oración franciscana-capuchina y de la “lectio divina”.”

 

Y, finalmente, veamos el texto de nuestra Legislación Provincial, en el número 8,1, que trata de la oración como unos de los medios más eficaces para fomentar vocaciones:

8,1  Convencidos de que Dios sigue llamando a vivir nuestro proyecto franciscano-capuchino de vida como un ideal rico en contenido humano y evangélico, afirmamos que en la oración y en el testimonio coherente de nuestra vida fraterna evangélica se encuentra  el medio más eficaz para el fomento de las vocaciones genuinas.”

 

 

3     CÓMO SE VIVE EN EL EREMITORIO VOCACIONAL “FRAY CARMELITO”

 

Responderé a esta pregunta desde tres dimensiones esenciales del proyecto: la fraternidad, la oración y la vocación. Y finalmente, con un apartado para aspectos generales.

 

 

       

 

 

3.1. LA VIDA DE FRATERNIDA

 

Fraternidad abierta a todos, tanto a los Hermanos que desean profundizar y dinamizar en su propia vocación capuchina, como a los jóvenes que están en un proceso de discernimiento  vocacional.

 

“Pueden ser admitidos en la fraternidad seglares que deseen compartir más íntimamente nuestra vida, ya sea en la oración o en la convivencia fraterna y en el apostolado.”  (Const. 89,2)

 

“Para realizar en plenitud con todas las personas y con todas las criaturas nuestra vocación de hermanos se sugiere: 1) Abrir nuestras casas a quienes deseen compartir oportunamente nuestra vida de oración, de convivencia, de reflexión y de trabajo.” (LP 79,1)

 

 

Comunicación fraterna. En la medida de lo posible se tiene que favorecer una profunda y espontánea comunicación fraterna entre todos los hermanos de la fraternidad, no sólo en la oración y actos comunes, sino en los habituales encuentros de reflexión, discernimiento y estudio comunitario; una especie de autoformación permanente compartida, creciendo en el conocimiento mutuo y en el del hombre de hoy, sobretodo a través del contacto con los que nos visiten y a los que debemos ofrecerles  además de un clima de oración, una acogida y un acompañamiento fraterno y vocacional. Y también, especialmente, debe darse esta comunicación con todos los hermanos que viven y trabajan en la Provincia y con el pulso y ritmo de la fraternidad provincial de la que formamos parte.

 

“Fomentemos el diálogo, entre nosotros, intercambiando confiadamente las experiencias y manifestándonos las necesidades. Además, estemos todos penetrados del espíritu de fraterna comprensión y sincero aprecio.” (Const. 84,2)

 

“Recibamos con caridad fraterna y corazón alegre a todos los hermanos que vienen a nuestras casas” (Const. 92,1)

 

“ 1/  El Señor nos ha llamado a vivir en la fraternidad para sentir el gozo de sabernos hermanos y querernos como tales.  2/  Por tanto, vivamos y expresemos estas relaciones de forma cálida, de modo que nos hagan crecer en el amor y cariño mutuos.”   (LP 71: 1-2)

 

    

 

 

Servicios fraternos. Todos los hermanos tienen que colaborar activamente en los distintos servicios domésticos, como por ejemplo, la limpieza y aseo, la cocina, el mantenimiento en general, etc., con el fin de poder ofrecer un ambiente agradable y acogedor, que nace de la corresponsabilidad.

 

“ Ayúdense todos mutuamente, según los dones dados a cada uno, incluso en los servicios que se deben prestar diariamente en nuestras casas.”   (Const. 84,6)

 

“Como sigo de pobreza y minoridad, realicemos nosotros mismos el mayor número posible de trabajos domésticos, y ningún hermano se dispense de ellos habitualmente.”   (LP 63)

 

“Todos los hermanos somos responsables de la marcha y buen funcionamiento de la Fraternidad. Como manifestación de que somos un grupo de pobres y menores, procuremos que los servicios de nuestras casas estén atendidos por nosotros, sin recurrir, en lo posible, a personas ajenas.”  (LP 76,1)

 

 

 

Sencillez y austeridad de vida.  El estilo de vida tiene que ser exigente y visible, y debe reflejarse en lo cotidiano, por ejemplo, la comida, el mobiliario, el vestir, etc., de una forma real y efectiva, pues representa a imagen de la fraternidad.

 

Veamos algunos textos sobre la sencillez de nuestra vida:

“La pobreza exige un modo sobrio y sencillo de vida, por ejemplo en el vestido, en la comida, en la vivienda,...”  (Const. 60,4)

 

“Nuestra pobreza exige: -un modo de vivir austero, sobrio y sencillo, tanto en la comida y vestidos como en los edificios;...” (LP Capt. IV. Introducción, 2/; Cfr. LP 36,1)

 

Leamos ahora algunos textos sobre la austeridad de nuestra vida:

“Siguiendo sus huellas (Francisco) esforcémonos ... en ofrecer ejemplo de vida austera y penitencia alegre por amor a la cruz del Señor,...” (Const. 4,3)

 

“ 1. Llamados a seguir el camino evangélico de la pobreza, acostumbrémonos a padecer escasez, a ejemplo de Cristo y teniendo presente que san Francisco quiso ser tan pobre que, despojado de todos los bienes materiales y de los lazos del corazón, se entregó totalmente en manos del Padre que cuida de nosotros.  2. Y no queramos ser del número de los falsos pobres, que desean ser pobres pero a condición de que no les falte nada.”  (Const. 74,1-2; Cfr. Const. 102,2)

 

“... La llamada a la conversión y a la austeridad de vida es una característica fundamental de nuestra Fraternidad.” (LP Capt. VII, Introducción)

 

 

Alegría franciscana. El estilo de vida de nuestra fraternidad debe de ser positivo, optimista, encauzado a buscar y desarrollar todo lo bueno que hay en la persona. Y todo ello con nuestra característica alegría franciscana.

 

“Confiando por encima de todo en la providencia del Padre, vayamos por el mundo con tal esperanza y franciscana alegría que se fortifique así la confianza de nuestros contemporáneos.” (Const. 100,1; Cfr. Const 98,4) 

 

 

 

3.2. LA VIDA DE ORACIÓN

 

Intensa oración. Un ritmo de oración intenso a lo largo de todo el día, basado prioritariamente en la celebración de la Liturgia de las Horas y en encuentros de oración contemplativa y compartida. Y como momento principal del día, la celebración de la Eucaristía; todo ello con un estilo fiel y creativo.

 

Veamos unos textos sobre la oración en general:

 

“6. Consagrados más íntimamente al servicio de Dios por medio de la profesión de los consejos evangélicos, esforcémonos con libertad de espíritu en vivir fiel y constantemente esta vida de oración.  7.  Por consiguiente, cultivemos con el máximo empeño el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir, de tal modo que nos convirtamos en auténticos seguidores de san Francisco, que pareció más que un orante uno todo oración.”   (Const. 46, 6-7;  Cfr. Const. 4,3;  13,1;  52,1-6)

 

“Somos CAPUCHINOS: Nuestra Orden nació como una reforma dentro de la familia franciscana, destacando los siguientes valores:  1/  El retorno a la primigenia inspiración de la vida y Regla de san Francisco mediante la conversión interior: Esto se concreta en: - el primado de la oración, sobre todo contemplativa.”   (LP 2,4, 1/)

 

Sobre la liturgia en general leamos los siguientes textos:

“Tengamos, por consiguiente, en máximo aprecio el misterio de la Eucaristía y el Oficio divino, que san Francisco quiso que informaran toda la vida de la Fraternidad.”   (Const. 47,2)

 

“Las fraternidades acogerán con benevolencia a las personas que vengan a participar con nosotros en la oración litúrgica o personal...”   (LP 24,1)

 

Acerca de la celebración de la Liturgia de las Horas podemos ver también los texto:

“ Por lo tanto, reúnase a diario toda la fraternidad, en el nombre de Cristo, para celebrar en común la Liturgia de las Horas...”   (Const. 50,2)

 

“Cada día todas las fraternidades de la Provincia deben congregarse en nombre de Cristo para celebrar la Liturgia de las Horas en común (Const.50,2)...”   (LP 18,1)

 

Sobre la Eucaristía veamos los siguientes textos:

“Para poner mejor de manifiesto que, en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a la comunión con Cristo y entre nosotros, celébrese todos los días en nuestras fraternidades la misa de comunidad...”   (Const48,2)

 

“Puesto que la Eucaristía es el sacramento de nuestra fe que nos une y nos hace hermanos, procuremos celebrarla diariamente...”   (LP 19,2)

 

 

 

Oración franciscana, que se caracteriza especialmente por ser afectiva y creativa. Toda experiencia de oración, bien sea litúrgica, individual o compartida, tiene que estar impregnada de la sensibilidad y del carisma franciscano.

“La oración franciscana es afectiva, es decir, oración del corazón, que nos conduce a la íntima experiencia de Dios. Cuando contemplamos a Dios, sumo bien, de quien procede todo bien, deben brotar de nuestros corazones la adoración, la acción de gracias, la admiración y la alabanza.”   (Const. 46,6;  Cfr. 46,1-7)

 

 

Liturgia franciscana, que compagine la fidelidad y amor a la Iglesia con la creatividad y afectividad franciscana. Y como signo externo de nuestra consagración franciscana al Señor, llevaremos el hábito capuchino durante los momentos de oración común y celebración litúrgica.

“Todas las fraternidades celebrarán de manera especial la Eucaristía en la conmemoración de los santos y beatos de la Orden y en las fiestas franciscanas.   (LP 19,3;   Cfr. LP 22,1)

 

Sobre la creatividad de nuestra liturgia:

“Puesto que la vida en fraternidad es el ambiente o el lugar donde realizamos nuestra vocación, téngase como momentos clave de la misma:  1) La oración  -Eucaristía, Liturgia de las Horas y otras formas de orar-, vivida de manera creativa, espontánea, verdaderamente participativa y realista.”   (LP 69,1)

 

 

 

Oración mariana. Toda nuestra oración fraterna  tiene que estar impregnada de un sentimiento y amor mariano,  sobre todo conociendo el valor central de la Virgen María en la espiritualidad franciscana, y en especial en nuestra Provincia capuchina de Valencia, bajo la advocación de las Tres Avemarías.

“Honremos de forma particular, sobre todo con el culto litúrgico y el rezo del rosario, a la Virgen María Madre de Dios, concebida sin pecado, hija y esclava del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo, hecha Iglesia, en expresión de san Francisco, y propaguemos su devoción en el pueblo. Ella es, en efecto, nuestra madre y abogada, patrona de nuestra Orden, partícipe de la pobreza y pasión de su Hijo y, como enseña la experiencia, camino para alcanzar el espíritu de Cristo pobre y crucificado.”   (Const. 54,3)

 

  

 

 

 Silencio franciscano. Es aconsejable crear un verdadero clima de silencio y de recogimiento, especialmente en los momentos de oración y celebración litúrgica, de retiros y cursillos. Esto facilitará la oración, el trabajo y el acompañamiento vocacional, sin caer por ello en el mutismo ni en el aislamiento.

“1. El silencio, que es guarda fiel del espíritu interior y viene exigido por la caridad en la vida común, sea tenido en gran estima en todas nuestras fraternidades para tutelar la vida de oración, de estudio y de reflexión. 2. Corresponde al Capítulo local velar por el ambiente de oración y recogimiento en nuestras fraternidades, evitando cuanto lo comprometa.” (Const. 57,1-2)

 

“1.  Dios Padre, que nos habla por el Espíritu de su Hijo, nos pide -en un ambiente de silencio- una actitud de escucha que se convierte en una forma de oración. Es importante esta actitud de escucha, no sólo en la oración personal, sino también en la litúrgica.   2. Colaboren todos los hermanos, de común acuerdo, para crear un clima de silencio, apto para la oración, y usen con moderación los medios de comunicación social.”   (LP 23,1-2)

 

 

Apostolado de la oración.   La vida del eremitorio tiene una clara faceta apostólica: Escuela de oración vocacional, tanto en su dimensión de encuentro personal y fraterno con Dios, como en su otra dimensión vocacional en que se encuentre el hermano o el joven. Especialmente a los jóvenes se les ofrecerá la “aventura de conocer más y mejor a Jesús” por medio de experiencias de oración (métodos y praxis), días de desierto, vigilias, oraciones compartidas, etc.

“Cultivemos con sumo interés en el pueblo de Dios el espíritu y la promoción de la oración, sobre todo la interior, ya que éste fue, desde los comienzos, un carisma de nuestra Fraternidad de Capuchinos y, como atestigua la historia, el principio de la auténtica renovación.” (Const. 53,6;   Cfr. Const. 13, 1-5)

 

 

3.3. LA VIDA COMO VOCACIÓN

 

El servicio vocacional es  la característica más original del eremitorio, tanto en el sentido más eclesial como en el específico franciscano-capuchino. Para ello no hace falta ser un “especialista”, sino simplemente un hermano que con sencillez y alegría aporta lo que vive y sabe. Lo más importante de nuestro servicio vocacional es la fraternidad orante, y a eso podemos contribuir todos y cada uno de los hermanos.

 

 El acompañamiento orante de la vocación tiene que abarcar todas las dimensiones de la misma y que lo podemos presentar viendo las sucesivas etapas del proceso vocacional:

 

 

Pastoral Vocacional: orar el discernimiento vocacional.

La oración constituye el fundamento de la búsqueda y del discernimiento vocacional. Sólo desde ella se puede escuchar la llamada de Dios y se puede responder con generosidad y confianza a ella.

“ Teniendo presente la preocupación de san Francisco al ver cómo crecía su primitiva fraternidad, todos los hermanos, y en primer lugar los ministros y cada una de las fraternidades, pongan sumo esmero en discernir y fomentar las verdaderas vocaciones, princi­palmente con el ejemplo de su vida, con la oración y con la palabra.”   (Const. 15,3;   Cfr. Const. 16,1-3)

 

“ Convencidos de que Dios sigue llamando a vivir nuestro proyecto franciscano-capuchino de vida como un ideal rico en contenido humano y evangélico, afirmamos que en la oración y en el testimonio coherente de nuestra vida fraterna evangélica se encuentra el medio más eficaz para el fomento de las vocaciones genuinas.” (LP 8,1)

 

 

Formación Inicial: orar la profundización vocacional.

La oración es la base sobre la que se madura e identifica la propia vocación, siendo por ello la experiencia de oración vocacional el medio más privilegiado en la formación inicial.

“Teniendo en cuenta el carácter particular y los dones de gracia de cada uno, sean introducidos en la vida espiritual, alimentada con la lectura de la divina palabra, con la participación activa en la liturgia y con la reflexión personal y la oración, de tal manera que se vean atraídos más y más hacia Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.”   (Const 25,4;   Cfr. Const. 28,2; 29,4; 31,6)

 

 

Formación Permanente: orar la vivencia vocacional.

La oración supone la fuente inagotable de perseverancia y frescura vocacional. Sólo en ella encontramos la luz y la fuerza para vivir alegremente la propia vocación durante toda nuestra vida.

 

“Aunque la formación permanente afecta de manera unitaria a toda la persona, tiene, no obstante, dos aspectos: la conversión espiritual, mediante el continuo retorno a las fuentes de la vida cristiana y al primitivo espíritu de la Orden y su acomodación a los tiempos, y la renovación cultural y profesional mediante una adaptación técnica, por así decirlo, a las condiciones de los tiempos. Todo esto ayuda a una mayor fidelidad a nuestra vocación.”  (Const. 41,2)

 

 

Periodos de Crisis: orar el revivir vocacional.

La oración es el medio vital para un encuentro personal con Dios, en donde poder redescubrir la primigenia llamada vocacional y poder así renovar la respuesta y la confianza en Dios, asumiendo y resolviendo la crisis vocacional.

 

 

 

3.4. ASPECTOS GENERALES

 

Economía fraterna. Sin “jugar a pobres” pero sí solidarios con ellos, nuestra vida tiene que sustentarse con el trabajo de los hermanos y con la caridad de los demás. La economía puede ser el mayor problema del eremitorio, pues aunque se viva con sencillez y austeridad, existen unas necesidades a cubrir. Las posibles soluciones serían: los trabajos remunerados, los donativos, la pensión de la Seguridad Social, si alguno la tiene, las intenciones de misas, etc

“ El trabajo es el medio fundamental de nuestra subsistencia y de la práctica de la caridad con los demás hombres, sobre todo cuando compartimos con ellos el fruto de nuestro trabajo.”   (Const. 76,1)

 

 

 

Trabajos fraternos. Todos los hermanos tienen que trabajar como medio de sustento y de apostolado. Dichos trabajos pueden ser: manuales, para el mismo eremitorio o para fuera; e intelectuales, como por ejemplo elaboración de materiales y colaboraciones a nivel oracional y vocacional.

“A fin de hacer más fecunda para nosotros y para los demás la gracia del trabajo, procuremos conservar el carácter comunitario dentro de la variedad de actividades, dispuestos a ayudarnos mutuamente trabajando en equipo, con lo que también progresaremos en la conversión del corazón.”   (Const. 77,4;   Cfr. Const. 76,3;  84,6)

 

 

Casa pequeña y comunicada. Una casita o un antiguo convento, pero muy pequeño; cuanto más sencillo y pobre, mejor. Tiene que estar algo retirado, pero a la vez con una buena comunicación, para facilitar la asistencia de hermanos y jóvenes al eremitorio.

 

“1. Debemos vivir en casas humildes y pobres, hospedándonos siempre en ellas como extranjeros y peregrinos.  2. Al elegir lugar para una nueva casa, téngase en cuenta nuestra vida de pobreza, el bien espiritual de los hermanos y los diferentes ministerios que se ejercerán; y dispónganse las viviendas de tal modo que a nadie puedan parecer inaccesibles, sobre todo a los más humildes.  3. Con todo, las casas sean aptas para las necesidades y los ministerios de la fraternidad, propicias para la oración, el trabajo y la vida fraterna.”   (Const. 68,1-3)

 

 

No apostolado/ministerio externo. Tenemos que hacer todo lo posible por no asumir apostolados ni ministerios fijos externos al eremitorio, al menos por el primer año o seis meses, con el fin de profundizar en la experiencia y poder así preparar el material orante y vocacional necesario, aunque sería aconsejable que esta opción fuese para siempre, pues una cosa es colaborar ocasionalmente con la Iglesia local y otra estar comprometido oficial y permanentemente con ella.

 

 

Alimentación. Nuestra comida, siendo la necesaria y la adecuada, tiene que sobresalir por la sencillez y la austeridad; a semejanza de las familias necesitadas, tiene que provenir principalmente de nuestro trabajo y de la “Mesa del Señor”, es decir, de la Cruz Roja, del Banco de Alimentos, de Caritas y de donativos.

“3. Adquiramos, sobre todo con nuestro propio trabajo, los medios y recursos necesarios para la vida y el apostolado.  4. A falta de dichos recursos, recurramos confiadamente a la mesa del Señor, respetando las disposiciones de la Iglesia universal y particular; de tal manera, sin embargo, que, a la vez que pedimos limosna a los hombres, les demos testimonio de pobreza, fraternidad y alegría.” (Const.  63,3-4)

 

 

Sin TV. Sin necesidad de satanizar la TV, reconocemos que en la mayoría de las ocasiones dificulta o, al menos, no suele favorecer la comunicación fraterna. Por eso sería muy aconsejable no tenerla, con el único fin de fomentar el encuentro y el diálogo entre todos. En caso excepcional se podría tener un vídeo, sólo para ver alguna película o documento dentro de la dinámica religiosa, orante y vocacional.

“La fraternidad misma, reflexionando en común bajo la dirección del superior, vele sobre el uso de los medios de comunicación social, de tal modo que se salvaguarde al mismo tiempo la pobreza, la vida de oración, la unión fraterna y el trabajo, y dichos medios sirvan para el bien y la actividad de todos.”   (Const. 90,1)

 

 

Internet “vocacional”. Utilizar la informática como un importante medio de trabajo complementario, tanto para realizar los distintos trabajos literarios como para ofrecer un acompañamiento oracional y vocacional “a distancia”.

“2. tengamos en gran estima, como instrumentos aptos para evangelizar a los hombres de nuestro tiempo, los modernos medios de comunicación social, capaces de llegar y de mover a las masas y a toda la sociedad. (...)  5. Ejerzan también gustosamente, aunando esfuerzos, el apostolado de la prensa, en particular cuando se trate de la divulgación de temas franciscanos. (...) 7. Los hermanos dispongan de los medios necesarios para desempeñar sus tareas, sin quebranto de la vida fraterna y teniendo en cuenta nuestra vocación franciscano-capuchina.”  (Const. 153,2.5.7)

 

 

Posible horario de la fraternidad. Debe tener prioridad el tiempo prolongado de oración.

“ El Capítulo local, con la aprobación del superior mayor, disponga el horario de la casa y del trabajo, de tal modo que el ritmo de la jornada esté consagrado por la alabanza de Dios, teniendo además en cuenta las circunstancias particulares de las personas, de los tiempos y de las culturas.”   (Const. 50,4)

  

7.00                       Laudes y oración.

8.00                       Desayuno y aseo.

9.00                       Trabajo personal.

13.00                     Oración del mediodía.

14.00                     Comida y descanso.

 

16.00                     Oración.

16.30                     Trabajo personal.

19.00                     Vísperas y Eucaristía.

21.00                     Cena y recreación fraterna.

 

22.30                     Oración de la noche.

23.00                     Descanso.

 

 

 

 

 

 

 

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